Capítulo 3: Los Cypherpunks y la privacidad

Los Cypherpunks

A finales del año 1992 un grupito de personajes: Eric Hughes, Tim May y John Gilmore decidieron juntarse una vez al mes a filosofar sobre criptografía y programación. Invitaron a un total de 20 amigos a participar. No tenían otro objetivo más que aprender y compartir.

Para cualquiera de nosotros esto podría verse como una junta de ñoños hablando de la inmortalidad del cangrejo. Pero en verdad eran personajes de otro planeta. Sí o sí algo bueno tenía que salir de ahí. Se hicieron llamar los "Cypherpunks". Un juego de palabras entre cyberpunk, un género literario de sci-fi, y una técnica de encriptación llamada cypher.

La "popularidad" creció y decidieron armar un mailing list para que los Cypherpunks de fuera de California pudieran participar. Esta lista creció a cientos de personas que pudieron comunicarse a diario y no esperar la junta mensual.

Como eran fanáticos de la programación y criptografía encontraron que sería divertido comunicarse con mensajes encriptados. De este modo podían expresar sus ideas resguardando su privacidad. El resultado fue una mayor fluidez en la expresión de ideas. Así fue como la temática de libertad y privacidad empezó a ganar terreno y se consolidó como un pilar fundamental.

Parte del Manifiesto Cypherpunk que escribió Eric Hughes el `97 dice:

La privacidad es necesaria para una sociedad abierta en la era electrónica. La privacidad no es secreto. Un asunto privado es algo que uno no quiere que todo el mundo sepa, pero un asunto secreto es algo que uno no quiere que nadie sepa. La privacidad es el poder de revelarse selectivamente al mundo.

Puede que nosotros mismo no le tomemos el peso a esto. La privacidad es un valor fundamental y a veces se confunde con algo oculto / ilícito.

El mayor desafío de privacidad electrónica, según este grupo, estaba en los bancos y el gobierno. Cuando una persona compra el pan en la esquina con efectivo, no queda ningún registro que Juan le pagó a Pepe por 1 kilo de pan. Al dueño de la panadería no le interesa cómo se llama el que compra, y viceversa. En cambio cuando pagas electrónicamente, ese dato queda en manos del banco, gobierno y/o emisores de tarjetas.

Llegaron a la conclusión que era necesario crear una versión digital del efectivo que tuviera como pilar fundamental la privacidad. Era un desafío técnico increíblemente interesante que les venía como anillo al dedo. Al parecer, la única manera de lograrlo era uniendo la criptografía con la programación.

Lo bueno es que no se partía de cero. Quizás no todos saben, pero internet usa un espacio público, y toda la información pasa por muchos intermediarios que pueden leer cualquier mensaje. La criptografía hace posible que los mensajes no los puedan entender los del medio en la cadena de información. Los cypherpunks hace rato que estaban comprometidos con la privacidad de internet y aportaron con varias técnicas criptográficas que hasta el día de hoy las usas, sin darte cuenta, obviamente.

A partir del año '97 salieron distintas propuestas. Cada una de ellas fue recogiendo ideas y descubrimientos de las anteriores. Las más notables fueron B-Money de Wei Dai y BitGold de Nick Szabo el 2005. A finales del 2008, luego de 16 años de la primera reunión Cypherpunk, un personaje con alias Satoshi Nakamoto publica en el mailing list del grupo un paper llamado “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”. Llamó la atención de muchos y recibió críticas de algunos escépticos.

Su propuesta era una emisión programada de 21.000.000 de unidades llamadas bitcoins. Cada bitcoin es divisible por 100.000.000 unidades llamadas satoshis. Proponía una mecánica muy novedosa en que no existiría una unidad central controladora. En cambio, una red abierta de computadores tendrían la responsabilidad de validar las transacciones y la emisión de nuevos bitcoins. Un sistema económico teórico basado en criptografía.

Y algo especial pasó!

Podría haber sido un paper más, una publicación teórica más, un material extra de discusión de este grupo. Pero no. Satoshi fue un pasó más adelante, y lo programó. Llevó su paper teórico a un programa computacional.

En enero del 2009 lo puso en marcha e invitó a todos los del grupo Cypherpunk a probarlo y ser parte de la red. Así empezó la emisión y distribución de los primeros bitcoins. Los primeros que se unían, lo hacían para jugar y experimentar. No creo que hayan tenido grandes expectativas. De hecho, los bitcoins los regalaban.

No sólo capturó el interés de programadores critpográficos

Todo podría haber quedado ahí, en un experimento eterno, o simplemente haber muerto. Pero, por alguna razón, había gente que veía en esto algo más que un simple juego de nerds. Las personas que más conocían la historia y origen del dinero intuían que acá había algo distinto.

En los primeros 2 capítulos aprendimos un par de cosas:

  • El dinero ha cambiado históricamente su forma, lo hemos visto en forma de conchitas, sal, oro y billetes.
  • Han sido controlados por entidades centrales (los billetes) o de manera natural y descentralizada (como el oro).
  • El origen de una nueva forma de dinero no tiene porqué ser guíada por un mandamás. Puede salir de manera natural.
  • Diferentes formas de dinero pueden convivir por mucho tiempo

En conclusión. No existe absolutamente ninguna razón que impida que una nueva forma de dinero pueda emerger. ¿Podría ser? ¿Se estaba en presencia de una nueva forma de dinero con potencial de ser usado en todo el mundo? Teóricamente sí.

Eso era lo que veían las personas que querían obtener algunos bitcoins en esa época.

Sólo faltaba un pequeñísimo detalle, que la gente lo use.