Bitcoin abrió la semana al centro de la escena: cotiza en torno a US$ 94.300, con un máximo intradía cercano a US$ 94.445 y mínimo en US$ 91.031. Es un avance ordenado tras los titulares geopolíticos del fin de semana, y confirma que, cuando el resto de los mercados está cerrado, cripto [que opera 24/7] suele dar la primera lectura de riesgo.

Mientras BTC gana terreno, los metales se movieron con lógica de cobertura: El oro, mostró el reflejo clásico de cobertura: subió alrededor de 2% y se mantuvo por encima de US$ 4.300 por onza, muy cerca de sus récords recientes. Es lo que suele ocurrir cuando hay incertidumbre: los inversionistas buscan activos profundos y líquidos para “guardarse” por un rato.
El petróleo contó otra historia. Tras vaivenes al inicio, los precios se estabilizaron: Brent en torno a US$ 60–61 y WTI cerca de US$ 57. ¿Por qué no saltaron pese al titular político? Porque, por ahora, hay oferta suficiente, no se observaron daños a infraestructura y los grandes productores mantienen su política de producción; con balances holgados, el mercado tiende a contener los sobresaltos.
Por qué BTC se movió primero (y qué mirar ahora)
Cuando una noticia irrumpe en fin de semana o feriado, las bolsas y los bonos están cerrados y bitcoin cotiza sin pausa: por eso captura el primer movimiento y después el resto del mercado “acomoda” precios al abrir. De corto plazo, el foco está en si BTC logra sostener la zona de US$ 94.000; si lo hace, mantiene el tono constructivo. Si la pierde, el rango vuelve a US$ 90.000–92.000 observado en sesiones recientes.
En otras palabras, se podría decir que BTC marcó el pulso inicial (mercado 24/7), el oro recogió la búsqueda de protección, y el crudo respondió más a inventarios y oferta que a los titulares. Es una foto coherente con la apertura de la semana y con cómo suelen reaccionar los activos en episodios de tensión política