Hace un par de meses escribimos sobre el Clarity Act, probablemente uno de los proyectos de ley más importantes para la industria cripto en Estados Unidos.
Su objetivo es: definir mejor quién regula las criptomonedas y bajo qué reglas.
Hoy esa respuesta todavía puede depender del activo, de cómo fue emitido y de la interpretación del regulador. El Clarity Act busca aclarar cuándo corresponde la supervisión de la SEC, cuándo la de la CFTC y qué reglas deben cumplir exchanges y otros participantes del mercado.
Para la industria es tremendamente importante. Una empresa financiera puede tener muchas ganas de ofrecer productos cripto o utilizar blockchain. El problema aparece cuando llega el departamento legal y pregunta: “¿Qué regulador nos supervisa y qué reglas tenemos que cumplir?”
Si la respuesta termina siendo un “depende”, probablemente el proyecto se guarda en un cajón.
Finalmente llegó la votación
El Clarity Act ha avanzado bastante. En julio de 2025 pasó la Cámara de Representantes y durante 2026 continuó su camino por el Senado.
El 15 de septiembre llegó finalmente una votación clave.
Pero no resultó.
El Senado necesitaba 60 votos para avanzar con la discusión. Consiguió 49 y la votación terminó 49 a 50.
Importante: todavía no estaban votando si convertir el proyecto en ley. Era una votación procesal para poder seguir discutiéndolo.
Las diferencias siguen incluyendo temas como protección de consumidores, financiamiento ilícito, conflictos de interés y reglas de ética para autoridades públicas.
Aunque se ve como un revés, lo interesante es que la discusión ya no parece ser tanto si las criptomonedas deberían tener regulación, sino cómo debería ser esa regulación.
El mercado estaba mirando
La reacción fue bastante rápida.
Bitcoin cayó hacia los US$76.000 y Ethereum perdió cerca de un 5%. Otras criptomonedas y varias empresas relacionadas con la industria tuvieron caídas todavía mayores.
¿Fue todo por el Clarity Act? Imposible saberlo. En esos mismos días había otros factores afectando a los mercados. De todos modos, la reacción muestra que lo que ocurre en el Congreso importa cada vez más para el mercado cripto.
Dos días después
El 17 de septiembre, apenas dos días después de la votación, la SEC anunció una exención regulatoria para permitir, bajo ciertas condiciones, que acciones tokenizadas puedan transarse utilizando infraestructura blockchain.
El propio presidente de la SEC hizo referencia al no avance del Clarity Act al anunciar la medida, y una semana después, la CFTC actualizó sus propias orientaciones sobre el uso de activos digitales y tecnología blockchain por parte de entidades reguladas.
Esto quiere decir que la regulación siguió avanzando, aunque no desde directamente definiciones de leyes.
¿Por qué importa?
Mientras más claras sean las reglas, más fácil resulta para instituciones grandes evaluar su participación en criptomonedas, blockchain y activos tokenizados.
Un banco, fondo o aseguradora que administra miles de millones de dólares funciona distinto. Necesita compliance, custodios, contratos, auditorías y abogados capaces de decir exactamente qué puede hacer y bajo qué reglas.
La incertidumbre regulatoria tiene un costo.
¿Qué viene ahora?
El fracaso del 15 de septiembre tampoco mató al Clarity Act.
Al día siguiente, siete senadores demócratas que habían votado en contra dijeron que el resultado era un retroceso, pero que querían seguir trabajando para llegar a un acuerdo bipartidista. Además, quedó presentada una moción que permitiría reconsiderar la votación.
Eso no significa que vaya a aprobarse pronto. Las diferencias siguen existiendo y las elecciones de noviembre reducen el tiempo disponible.
Pero quizás lo más interesante es mirar un poco más allá del Clarity Act.
Hace algunos años la discusión en Estados Unidos era si las criptomonedas debían tener espacio dentro del sistema financiero tradicional.
Hoy el Congreso discute cómo regularlas, mientras la SEC está creando mecanismos para que acciones tradicionales puedan transarse sobre blockchain.
Puede parecer simplemente burocracia.
Pero que la discusión haya pasado de si integrar esta tecnología a cómo integrarla es, por sí solo, un cambio bastante grande.