Imagínate que estás leyendo una novela de 21 capítulos. Acabas de terminar el capítulo 20. Quedan las últimas páginas, pero esas páginas van a tardar más de cien años en escribirse.

Eso es, más o menos, lo que acaba de pasar con Bitcoin. La red superó los 20 millones de BTC emitidos. Lo que suena a "casi llegamos" es, en realidad, el inicio de una fase completamente distinta.

En 2009, cuando Bitcoin comenzó, el grifo estaba abierto de par en par. Era abundancia relativa. Entraban monedas nuevas al sistema a un ritmo que hoy parece ciencia ficción. Pero el protocolo tenía una regla incorporado, cada cuatro años, aproximadamente, el grifo se cierra a la mitad. Lo llaman halving. Ya ocurrió cuatro veces.

Para entender la magnitud de lo que viene, basta comparar los ritmos. Los primeros 10 millones de BTC tardaron apenas 4 años en existir. Los siguientes 10 millones tomaron 13 años. Y el último millón que falta, ese que parece tan poco, va a tardar aproximadamente 115 años.

Y eso cambia todo. Cuando el grifo gotea tan poco, el precio ya no depende tanto de cuántas monedas nuevas aparecen. Depende de algo mucho más humano: quién decide comprar, quién decide vender, y quién simplemente guarda .

A esto se le suma otra parte que poca gente menciona. Que existan 20 millones "en circulación" no significa que 20 millones estén disponibles para comprar. Una parte de esos BTC llevan años sin moverse, claves perdidas, monederos olvidados, primeros mineros que desaparecieron con sus fortunas digitales. Nadie sabe exactamente cuántas monedas están permanentemente fuera de juego, pero se estima que es entre 11% al 18%. A medida que la emisión nueva se vuelve casi simbólica, nacen otras preguntas, tales como: ¿cuánta de la liquidez que ya existe está efectivamente a la venta?

Uno de los atributos de Bitcoin siempre ha sido “21 millones y no hay más”, como una forma de resaltar su diferencia con las monedas tradicionales, en que la cantidad emitida pareciera no tener techo. Pero, hasta ahora, Bitcoin ha ido emitiendo a una velocidad relativamente alta, por lo que no había sido posible “sentir” ese atributo de escasez.

Los 20 millones de bitcoins emitidos es un recordatorio bien potente de que el efecto de la escasez será cada día más fuerte.