Cuando se habla de tokenización, es fácil pensar que se trata de “crear otra criptomoneda”. Pero no necesariamente. Tokenizar consiste en representar un activo —o los derechos sobre él— con un token en una blockchain. Ese token funciona como un comprobante digital de propiedad o participación, con reglas para saber quién lo posee y cómo puede transferirse.
El activo que está detrás puede ser muy tradicional: una acción, un bono corporativo, una participación en un fondo, una propiedad inmobiliaria, una obra de arte o incluso una factura por cobrar. Por ejemplo, un token de un fondo monetario no busca que apuestes por una moneda nueva: representa una cuota de un fondo que invierte en efectivo, deuda pública u otros instrumentos de corto plazo.
La gracia está en el “envase”. En vez de que los registros vivan sólo en sistemas separados de bancos, corredoras y administradoras, una blockchain puede llevar el registro de las participaciones y permitir transferencias bajo ciertas condiciones. Eso podría simplificar conciliaciones, ampliar horarios operativos y hacer más fácil usar un activo como garantía. Pero ojo: tokenizar no elimina el riesgo. Si el activo subyacente es riesgoso, seguirá siéndolo aunque su comprobante sea digital.
¿Por qué está tan vigente?
Porque dejó de ser sólo una idea interesante para el mundo cripto. El 18 de agosto, Securitize anunció junto a Neuberger el lanzamiento de HINC, un fondo tokenizado de renta fija disponible en Avalanche, Ethereum, Solana y Sui. La estrategia invierte principalmente en bonos de alto rendimiento, además de préstamos apalancados y CLOs: productos financieros de toda la vida, ahora accesibles mediante participaciones onchain. (investors.securitize.io)
También está el caso de BENJI, el Franklin OnChain U.S. Government Money Fund de Franklin Templeton. La administradora usa una blockchain pública como sistema oficial para procesar transacciones y registrar la propiedad de las cuotas. El fondo invierte, al menos, 99,5% de sus activos en valores del Gobierno de EE. UU., efectivo y acuerdos de recompra respaldados por esos activos. (franklintempleton.com)
Las noticias de esta semana agregan otras señales: Bitwise presentó carteras automatizadas de acciones estadounidenses tokenizadas para usuarios elegibles fuera de EE. UU., mientras Franklin Templeton amplía la distribución de su fondo monetario tokenizado en Asia. El patrón es bastante claro: la tokenización está pasando de la curiosidad tecnológica a probarse en acciones, bonos y fondos conocidos.
La pregunta ya no es si se puede poner un token sobre un activo. Se puede. La pregunta importante es si esa nueva infraestructura logra hacerlo más simple y útil, sin perder las protecciones, la transparencia y las reglas que los inversionistas esperan.