Si pudieras elegir un super poder, ¿cuál elegirías? Yo estoy entre poder volar o teletransportarme, pero creo que gana la segunda. Imagínate lo épica que sería la vida si pudiéramos hacer desaparecer cosas de un lado y que aparezcan en otro.

No pasaría ni un minuto más en un taco (tráfico), ir otros países sería pan de cada día: parto el día escalando en Francia, luego almuerzo una carbonara en Italia y termino el día viendo el show de cierre de Disney en Orlando, EEUU. Nunca más me llegaría el delivery de comida frío, porque podría ir directo al restaurant a buscarla. En fin, creo que estamos de acuerdo en que sería increíble.

Aún no hemos logrado inventar una máquina que nos permita hacer esto, pero sí tenemos algo que funciona muy parecido: la plata.

Cuando pagas las compras del super, tu dinero desaparece de tu cuenta, y aparece en la cuenta del negocio. O si necesitas enviarle plata a un familiar que está en otro país, basta con pasársela a tu banco, pagar la jugosa comisión que te cobran, y listo: tu banco teletransporta la plata.

La primera máquina de teletransportación

Lo que realmente ocurrió fue que, hace varias décadas, para lograr ese efecto, los bancos construyeron un gigantesco y monstruoso proceso que coordina muchas partes. Encuentro que fue un invento genial para la época, porque resolvieron algo muy difícil: que plata hecha para el mundo físico, se mueva por el mundo digital.

Cuando inventamos el dinero solo existía el mundo físico. Yo te paso una moneda, tú me pasas una oveja y listo. Yo dejo de tener esa moneda en mi poder y ahora la tienes tú. Ese mismo sistema se usó por siglos, con libros enormes donde alguien anotaba cuánto tenía cada persona. Mucho tiempo después, inventamos internet, y los sistemas financieros tuvieron que ver cómo se sumaban a esta tecnología.

Había que conectar bancos que estaban en distintas partes del mundo, crear una forma para que pudieran comunicarse, comprobar que la persona realmente tenía el dinero, descontarlo de una cuenta, convertirlo a otra moneda y asegurarse de que apareciera en la cuenta correcta. Para los envíos entre países, un banco muchas veces ni siquiera conoce al banco que recibirá la plata. Por eso puede necesitar comunicarse con otro banco que sí tenga contactos en el país de destino. Ese banco, a su vez, puede necesitar hablar con otro, y así hasta encontrar el camino para llegar a la cuenta final.

Es una verdadera maraña de mensajes, validaciones, comisiones y conciliaciones trabajando en conjunto. Y a medida que la humanidad avanzaba, aparecían nuevas necesidades, se le añadía otra pieza, otra regla, otro intermediario.

La cosa funciona, y ha permitido mover volúmenes enormes de plata. Pero, siendo realistas, ya se le notan los años. Es una complicación innecesaria a algo que hoy en día se puede resolver mucho más fácil. El proceso completo demora días, es caro y como necesita tantos actores, tiene muchos puntos de error.

Igual como un celular nokia fue una maravilla en su momento (resistente, confiable, tecnología de punta), hoy difícilmente lo elegirías si también puedes optar por un smartphone.

La nueva máquina de teletransportación

Muchos años después aparecieron las stablecoins. Como varios lectores ya saben, son monedas digitales que mantienen su valor ligado a una moneda tradicional. Por ejemplo, un USDC o un USDT busca mantener un valor equivalente a un dólar. Por eso también se les conoce como dólares digitales.

La diferencia más importante respecto al proceso monstruoso, es que las stablecoins fueron construidas para existir y moverse digitalmente. No hubo que adaptarlas ni construir nada alrededor para que funcione, sino que se crearon para esto.

La primera forma para teletransportar plata necesitaba coordinar a varios participantes y tener funcionando una infraestructura enorme para lograr que el dinero se mueva. Como las stablecoins ya viven en Internet, nada de eso es necesario para lograr el mismo objetivo. ¿Muy cool o no?

Cómo lo usamos en Buda.com

En Buda.com somos expertos en cripto, entonces se nos hace muy fácil mover, custodiar y operar con stablecoins. De hecho tenemos mercados propios de stablecoins desde hace años.

Lo que estamos armando ahora, es usarlas para construir una forma mucho más sencilla y barata de enviar dinero al extranjero. Eso no significa que vayas a tener que comprar stablecoins ni que la persona que recibe deba entender cómo funcionan. Sino que tu nos pasas pesos chilenos, soles o pesos colombianos y nosotros, por detrás, ocupamos stablecoins para mover el valor hasta el país de destino, donde las transformamos por la moneda local que se tenga que recibir, directo en la cuenta de tu familiar, amigo o proveedor.

Tenemos una máquina de teletransportación ultra moderna para mover dinero entre países, dentro del ambiente confiable y seguro de Buda.com.

Muy pronto podrás enviar plata al extranjero directamente desde tu cuenta con nosotros.