Desde que entré a trabajar en el mundo de Bitcoin y las criptomonedas en Buda.com, hay una empresa que no ha dejado de sonar cada vez que el precio de BTC sube o baja: Strategy. Es una compañía que comenzó como un negocio de software y hoy en día es más similar a un “banco” de bitcoins, porque su valor se mueve en gran parte por cuánto BTC tiene y cómo lo financia. Ahora, la gran duda que siempre he tenido es: ¿a qué valor tiene que llegar BTC para que la empresa se asuste?
Con esa pregunta en mente, primero es importante entender cómo financia sus compras . Por ejemplo, la compra de 2.486 bitcoin por US$168 millones que hizo durante los últimos días. Hace un tiempo escribí este artículo donde se explica en profundidad, pero en simple es:
- Emisión de bonos convertibles
- Préstamos respaldados por BTC
- Emisión de acciones
Actualmente, la empresa posee 717.131 BTC en su tesorería, lo que representa aproximadamente el 3,40% de todos los bitcoin que existirán. Y acá vale la pena recordar lo obvio, porque se olvida rápido: Bitcoin es finito. Existirán sólo 21 millones. Hoy hay cerca de 19,99 millones en circulación.
La lógica de la empresa es relativamente simple cuando uno mira el plan desde arriba. Si el precio de BTC sube, su balance “se infla”, el mercado se entusiasma y la empresa puede volver a levantar plata en mejores condiciones. Mientras el precio suba de manera sostenida, suena como la mejor de las ideas.
Pero la pregunta incómoda es la que viene después: ¿qué pasa cuando el precio no sube, sino que baja?
Lo primero es que no se rompe nada automáticamente, pero el tono de la conversación cambia. Si BTC baja, el balance en dólares “se achica” y el mercado deja de mirar la historia con ojos de euforia. Y ahí aparece el detalle que importa de verdad: Strategy no es solo “una empresa con bitcoin”, es una empresa que construyó su identidad en torno a comprar más, una y otra vez, financiándose con deuda, convertibles y acciones. Cuando el precio sube, esa rueda gira fácil. Cuando baja, la rueda se pone pesada.
Porque, en un mercado débil, levantar plata cuesta más. Si la acción cae, emitir acciones para comprar bitcoin se vuelve menos atractivo (terminas entregando más “pedazos” de la empresa para juntar la misma plata). Si el ánimo se enfría, también se enfría el apetito por bonos convertibles, o al menos se endurecen las condiciones. No es un colapso inmediato: es una señal de que el “próximo paso” se vuelve más caro y más difícil de justificar.
Y después viene lo más sensible: no es solo “a qué valor llega BTC”, sino cuánto tiempo se queda abajo. Strategy es, en la práctica, un termómetro extremo: cuando BTC sube, su acción suele subir más; cuando BTC cae, suele caer más fuerte. Por eso, cuando el mercado entra en modo defensivo, una caída que en BTC puede verse “normal”, en Strategy se siente como un golpe amplificado.
A veces se menciona un nivel como referencia [por ejemplo, por debajo de US$65.000], no como un número mágico, sino porque el mercado tiende a leerlo como “se perdió un piso” y la acción tiende sufrir por percepción de riesgo. Pero lo que verdaderamente cambia la situación no es cruzar un nivel una tarde: es que se consolide ahí abajo, con el ánimo frío y el financiamiento más caro. Ahí es donde la historia empieza a pesar.
También existe un temor que aparece en toda bajada fuerte: el de la insolvencia. Dicho con cuidado, porque esto es más escenario extremo que realidad inmediata: el riesgo no es que un día BTC baje , sino que una caída profunda y prolongada termine tensionando la estructura financiera de la empresa. En la práctica, lo que se monitorea no es un titular, sino cosas bien concretas: si el costo de la deuda sube, si refinanciar se vuelve más difícil, y si el mercado deja de estar dispuesto a financiar la siguiente compra en condiciones razonables.
Por eso, cuando digo “que Strategy se asuste”, no me refiero a que BTC llegue a un número exacto. Se asustan cuando el mercado les corta el oxígeno: cuando su costo de financiamiento sube, cuando baja el apetito por prestarle y cuando comprar más bitcoin deja de ser una rueda que gira sola.
Eso suele notarse en tres señales simples.
La primera es la acción. En los tramos buenos, suele subir más que BTC porque el mercado compra el relato “van a seguir acumulando”. Pero si BTC baja y la acción se debilita, emitir acciones para comprar más bitcoin se vuelve caro: necesitas vender más pedazos de la empresa para levantar la misma plata.
La segunda es el costo de la plata. Cuando el ánimo está fuerte, levantar financiamiento es más fácil. Cuando el mercado se pone frío, las condiciones se endurecen y la rueda pierde velocidad: ya no compran “cuando quieren”, compran “cuando pueden”.
Y la tercera es la palabra que siempre pesa en bajadas: dilución. Si el mercado cree que van a tener que emitir más justo cuando la acción está baja, castiga la acción… y eso hace todavía peor la idea de emitir.
Al final, la pregunta para mi no es si Bitcoin baja a tal nivel y se prende una alarma. La pregunta real es cuánto dura el tramo difícil y cuánto se encarece el camino. Strategy puede aguantar una caída puntual; lo que la incomoda de verdad es un mercado frío por tiempo suficiente como para que financiar la próxima compra se vuelva caro, lento o impopular. Ahí es cuando el relato cambia: no porque BTC “rompa” un precio específico, sino porque se corta la bencina que hace que la máquina siga comprando sin esfuerzo.